
EL MATRIMONIO CASSOT SEPÚLVEDA
Monsieur Etienne Baptiste Cassot Valadier y doña Matilde Sepúlveda Sepúlveda se casaron el 27 de agosto de 1910, en la ciudad de Los Ángeles. Él tenía 26 años de edad y la abuela 29.
La abuela Matilde tenía, en la composición de su sangre, el factor RH negativo. Como es sabido, esta deficiencia biológica produce después del primer parto, dificultad de permanecer con vida para una criatura recién nacida. Hoy día es una contingencia médica de poca envergadura. En aquel tiempo era insoluble y los niños nacidos después del primero, que lograban superar las primeras horas posteriores al parto, eran extremadamente pocos. Así, este matrimonio vio nacer con alegría a Juan Armando Cassot Sepúlveda, en Los Ángeles, el 18 de Mayo de 1911. Sus nombres estaban ya señalados por una antigua tradición familiar, traída desde Francia por el abuelo Etienne Baptiste: El hijo hombre mayor debía llamarse como su abuelo: Jean Armand en este caso, y por primera vez ambos nombres serían en castellano, inaugurando el ciclo chileno de esta tradición que no sabemos cuando comenzó. En los años siguientes verían partir a sus hijos, uno a uno, con gran desconsuelo. Tres o cuatro fueron los alumbramientos fallidos.
Los Cassot Sepúlveda vivieron en la ciudad de Los Ángeles hasta 1925. Durante el tiempo que permanecieron allí distintas suertes cayeron sobre esta familia. El nacimiento de Juan Armando les trajo alegría pero la muerte de la bisabuela Eduvijes, el 12 de Octubre de 1911, a los 71 años de edad, y los sucesivos fallecimientos de los otros hijos recién nacidos, sumados a la irregular situación de los negocios del abuelo que finalmente acabaría en la quiebra, les trajo grandes penas y les obligó a buscar mejor fortuna en Santiago, instalándose en la casa de Bascuñan Guerrero Nº293.
En la capital, el abuelo encontró la ayuda de los Halçartegaray, familia vascofrancesa que se dedicaba al rubro de la curtiembre de cueros para calzados. Se incorporó a esta empresa como contador y alcanzó, con los años, gran éxito profesional y prosperidad económica. Entonces adquirió una propiedad en la localidad de Maipú, pueblo casi rural, a pocos kilómetros del centro de Santiago y cercano a su lugar de trabajo, por el sector industrial de Los Cerrillos. También adquirió un automóvil americano de lujo, marca Nash, 1930 que le conducía un chofer. Estos y otros bienes le proporcionaron a la familia un buen vivir. De espíritu afable, este pequeño núcleo familiar, casi sin lazos de parentesco, se rodeó pronto de un buen círculo de amistades provenientes de Santiago y del mismo Maipú.
En esos años el abuelo tenía una activa vida social, acorde con las costumbres de los altos funcionarios de empresas. Asistía habitualmente a la ópera y a los conciertos sinfónicos, para los que le reservaban los abonos de las temporadas del Teatro Municipal. Normalmente asistía acompañado de nuestro padre, porque a la abuela no le entretenía mucho esta práctica cultural. También, el abuelo era socio muy activo del Círculo Francés de Santiago, en donde solía compartir con sus compatriotas gabachos. Allí conoció a monsieur Vanault, un francés que llegó a ser casi parte de nuestra familia después de la muerte del abuelo. Se ha sabido, además, que Esteban Cassot Valadier era el socio número 453 del Centro Vasco de Santiago y su ingreso, el 3 de Septiembre de 1932, fue patrocinado por F. Halçartegaray y J. Teillery, en una afiliación que aún no nos explicamos. Talvez lo haga la previa residencia del abuelo en Saint Palais, del País Vasco francés, donde adquirió cierto sentimiento de arraigo antes de embarcarse rumbo a Chile. Lo explicaría mejor, ciertamente, un hipotético origen vasco de alguno de los apellidos de nuestro abuelo, pero no sabemos ni remotamente que así sea.
La empresa de curtiembres de los Halçartegaray progresó también por esos años abriendo, en 1928, una fábrica complementaria de calzados conocida hasta hoy como Fábrica de Calzados Guante. El abuelo trabajó como contador de estas empresas hasta un par de años antes de su muerte, entonces debió renunciar debido a su precario estado de salud, deteriorado por una severa afección cardiaca que pronto se lo llevó.
En estos dos últimos años de vida del abuelo, la pequeña fortuna familiar se consumiría entre los tratamientos y cuidados del enfermo y las necesidades de subsistencia de la familia. Primero se vendió el auto y, al poco tiempo, se vendió la casa. Juan Armando, el único hijo del matrimonio, teniente de Carabineros y casado recientemente con doña María Eliana Rojas Bobadilla, se llevó a sus padres a vivir con él en casa de nuestra tía abuela, doña Dominga Bobadilla, quién los acogió a todos en su amplia propiedad.
A los pocos meses murió el abuelo Esteban, el 19 de Noviembre de 1941, 8 años antes que lo hiciera la abuela Matilde.
E.B.C.R.