viernes, 30 de noviembre de 2007

Todo comenzó en Agen (I parte)




MONSIEUR ETIENNE BAPTISTE CASSOT VALADIER

En Mayo de 1909, un barco trajo desde Francia hasta Valparaíso a Etienne Baptiste Cassot Valadier, un contador de 25 años de edad que venía desde el País Vasco francés. Allí residió por razones de trabajo, en la villa de Saint Palais, desde que dejó a su familia en Agen, su ciudad natal, en el departamento de Lot et Garonne, región de Aquitaine.

Etienne Baptiste fue inscrito ante el oficial civil Pierre Castet de la Ville d‘Agen el 27 de Octubre de 1883, presentado por su padre Armand Cassot, zapatero, de 37 años de edad, quién declara que la criatura había nacido el día anterior, el 26 de Octubre de 1883 de su esposa Marceline Valadier, dueña de casa, de 35 años de edad, en su domicilio de la rue Camille Desmoulins Nº44, de la misma villa.

Monsieur Jean Armand Cassot, su padre, nacido en 1856, era un agricultor que trabajaba algunas tierras de su propiedad en las cercanías de Agen. Luego de sufrir cierta enfermedad que le mantenía postrado en su cama, casi paralítico, un día murió trágicamente quemado en un incendio. Era de noche y le habían llevado al excusado, una caseta de madera separada de la casa. Le dejaron instalado allí para que hiciera sus necesidades, alumbrado con una vela encendida. Él, según se presume, debió moverse acercando su camisón de dormir hasta la vela que ardía, iniciando el incendio de la caseta donde se quemó tan gravemente que le sacaron de allí ya fallecido. Para quienes somos sus descendientes nos decepciona un poco este triste final del bisabuelo francés.

De las andanzas del abuelo por su tierra natal tampoco se sabe mucho. Sólo que estudió Contabilidad y se convirtió en un joven y muy competente contador. También sabemos que allá fue desde temprano un adolescente culto, buen lector, gran amante de la música seria y apasionado de la lírica. Y que fue un deportista amateur que practicaba con gran rigor el ciclismo, llegando a participar en un torneo nacional, paralelo al famoso Tour de France que parte en 1903. Buen católico, fue gran devoto de la Virgen de Lourdes a cuyo santuario peregrinaba todos los años mientras permaneció en Francia. Esta devoción se la inculcaría a todos los suyos en Chile. Una imagen de la Virgen de Lourdes permanece en un pequeño altar del mausoleo de nuestra familia, en el Cementerio General de Santiago, velando los restos de nuestros difuntos.

Desembarcó, pues, en el muelle de Pancho este francés que venía a trabajar en el puerto, en las oficinas de una compañía de comercio internacional que le había contratado y traído desde su patria. En Valparaíso permaneció algunos meses pero luego fue trasladado a la sureña ciudad de Los Ángeles, por entonces una localidad de mucha actividad agrícola, en donde la Compañía aquella había instalado un depósito del rubro agrario y al que puso a cargo de este joven contador.

Por esos años conoció a doña Matilde Sepúlveda Sepúlveda, profesora de un colegio de señoritas y con la que se casaría algún tiempo después, dando origen al núcleo paterno de la familia que nos cobija.

Después de pocos años, Etienne Baptiste se independizó y se instaló con una zapatería propia en el centro de la ciudad, en la esquina de las calles Colón y Rengo, convirtiéndose en un incipiente comerciante. Más tarde, probando mejor suerte asumió como contador de una empresa de curtiembre y calzados en Santiago, donde prosperó y terminó su carrera.

Una enfermedad cardiaca, de mal pronóstico en ese tiempo, lo abatiría el 19 de Noviembre de 1941, cuando tenía 58 años, dos meses antes que naciera su esperado primer nieto.
E.B.C.R. (Editado)